Puntos de insistencia

Lo que caracteriza esta propuesta no son sus objetivos –la plena humanización de las personas, la justicia, libertad y equidad para todos los pueblos y la salvaguarda de la Tierra– sino sus puntos de insistencia. Reconocemos y apreciamos otras opciones que con los mismos objetivos insisten en visiones y aspectos diferentes, sin pretensión de exclusividad y con voluntad de complementación y colaboración.

  • Esta propuesta se dirige no a las instituciones y a quienes las dirigen sino preferentemente a las personas –sobre todo a las de los países ricos–, independientemente de su condición, creencias y circunstancias. Es verdad que los políticos, los banqueros, los empresarios… (¡y las estructuras!) tienen que cambiar y es necesario pedir que lo hagan, pero nuestra voz no tendrá autoridad moral mientras nosotros no hayamos empezado a vivir de otra manera.
  • Nos centramos en lo que las personas como tú y como yo podemos y debemos transformar en nuestra vida cotidiana, es decir en nuestros estilos de vida. Se trata de consolidar hábitos de conducta más que gestos esporádicos.
  • No se trata solo de un cambio en la forma como vivimos sino también en nuestras actitudes, motivaciones y valores, en definitiva, en nuestro corazón. Cambio externo y cambio interno son necesarios y complementarios.
  • Y todo esto, con una intención: para contribuir a otro mundo mejor posible. No solo para ser nosotros felices, que también, pues difícilmente podremos hacer el bien si nosotros no estamos bien.
  • Todo empieza por ser conscientes. Concientes de las repercusiones de nuestros actos y forma de vivir. Y conscientes de cómo queremos que sean esas repercusiones. El paso siguiente es ser consecuentes con lo anterior.
  • Tanto para el propio desarrollo integral de las personas como para el de los pueblos, insistimos en la importancia de todos los ámbitos de comportamiento y la necesidad de conocimiento, comunicación y colaboración entre todos ellos. Todo está relacionado.
  • Siendo todos importantes, destacamos dos ámbitos primordiales: el cultivo de la espiritualidad/interioridad y el de la sensibilidad hacia el sufrimiento ajeno.
  • Insistimos en la fuerza del apoyo mutuo de las personas. Solos no vamos muy lejos. Cada uno aporta y recibe aliento y apoyo en nuestros esfuerzos por vivir este estilo de vida. Buscamos ayudarnos en grupos y comunidades de apoyo mutuo. Soñamos con una red de comunidades en conversión…
  • Nos reconocemos en proceso, “en conversión”, en continua transformación y transición hacia formas de vida cada vez más sostenibles, solidarias, saludables y espirituales. Nunca estaremos completamente convertidos, ni nosotros ni nuestro estilo de vida.
  • Vivimos estos procesos en plural, porque no hay un único punto de partida desde el que salgamos todos ni un único punto de llegada para todos. Por eso compartimos con mirada positiva la sensibilidad, visión y estrategias con todas las personas, movimientos e instituciones que creen que “Otro mundo es posible”.
  • Estamos comprometidos en la difusión de esta nueva conciencia. Porque de poco sirve que nosotros vivamos así si no nos empeñamos en que toda la sociedad se mueva en esta dirección. Participamos en la multiplicación de personas que, individual o comunitariamente, asumen y extienden esta manera de vivir.

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